Se elevan las anclas, temina la veda del camarón

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Soledad Vásquez Martínez

Salina Cruz.- Jalando sus maletas cargada de ropa y de ilusiones llegan muelle pesquero los tripulantes de los diferentes barcos camaroneros. El miércoles a las seis de la mañana elevaron anclas y sueltaron amarras para hacerse a la mar en busca de preciado camarón. Ofialmente este 19 de septiembre inicia la temporada de pesca de camarón en el pacifico mexicano.

Sin la algarabia de antaño, cuando la familia y amigos iban al muelle de Salina Cruz a despedir a la flota camaronera, los barcos traspasaron la bocana para salir a altamar.

Las festivas despedidas quedaron en el pasado debido a las restricciones de la Administración Portuaria Integral (API) para accesar al muelle, terminando así con la tradición. La flota camaronera, que ya sólo está compuesta por 38 barcos van en busca del crustáceo, producto que durante seis meses les está vedado.

TRABAJO EXTENUANTE Y DE RIESGO

Cada una de las embarcaciones lleva historias de vida de.los hombres que han dejado parte de su existencia en este trabajo, en esos barcos se entrelazan la tristezay la alegria, la esperanza y el desasosiégo de la tripulación cuando enfrentan un “mal tiempo”.

” La pesca es un trabajo pesado porque la actividad es casi de 24 horas porque cada si mucha producción hay que levantar redes cada dos horas, separar la fauna de acompañamiento, tenemos que lavar, descabezar el camarón y refrigerar”, explicó Luis Robles quien desde hace más de 25 años se dedica a la pesca.

Con orgullo dijo que su trabajo de pescador le permitió llevar el sustento a su familia y, sobre todo darle estudio a sus hijos, “la ganancia del pescador es buena o regular, todo depende de la producción de cada temporada”, afirmó el pescador.

De estatura baja, con la tez quemada por el sol, Luis asegura que cuando se encuentran en altamar corren riesgos, algunos causados por la naturaleza, otros por alguna falla en la embarcación. Recordó que hace un año su vida estuvo en peligro, “en ese entonces iba a bordo del barco ‘El Trebol’ cuando se fue a pique. Era el 21 de enero de 2017 cuando nuestra vida estaba en riesgo”, narró en tripulante del Fipesco.

TRIPULACIÓN DE ADULTOS MAYORES

Pareciera que la actividad pesquera fuera exclusiva de los hombres de la tercera edad. La mayoría de los pescadores sobrepasan los 50 años de edad. Son pocos los jóvenes que ven a la pesca como opción laboral. Ahora los jóvenes prefieren prepararse, añadió.

“Al igual que yo muchos de mis compañeros se dedicaron a la pesca por la falta de oportunidades para trabajar por no tener estudios y aquí me quedé. Ahorita ya estoy mas pa’ allá que pa’ ca”, dijo entre risas cuando se encontraba arriba de su barco.

Otra de las causas del desinterés de los jóvenes es que el trabajo es sólo por seis meses. Rememora que anteriormente el trabajo era los 365 días de año, pero desafortunadamente hace unos 20 años las autoridades de pesca decidieron vedar el camarón.

La pesca de altamar aún sigue siendo una industria que genera cientos de empleos directos e indirectos, provee de alimento a la población, genera importantes divisas por la exportación del camarón, lamentablemente el gobierno no hace nada para impulsar esta actividad, por el contrario trata de hundir a este sector al adoptar medidas que atentan contra esta actividad, sobre todo al intentar reducir las zonas de pesca con las áreas protegidas. Los productores de altamar confían que el panorama del sector pesquero cambie con el gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

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