Difícil la reconstrucción a un año del terremoto

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  • Cientos de familia aún no han podido recuperar sus casas, algunas familias han recibido el apoyo del gobierno, otras más sólo fueron engañadas
  • Los istmeños viven en zozobra por las réplicas, se han registrado más de 20 mil sismos que van de 4 a 5 grado

Soledad Vásquez Martínez

Salina Cruz.– El 7 de septiembre de 2017 dejó marcada la vida de los istmeños con el dolor, la angustia el miedo que dejó el terremoto de 8.2 grados, el más intenso registrado en los últimos 100 años, hizo rugir a la tierra, hizo que crujir las paredes, causó muerte y destrucción, dejó a miles de familias sin vivienda.

Han pasado365 días y cientos de familia aún no han podido recuperar sus casas, algunas familias han recibido el apoyo del gobierno, otras más no recibieron nada. Aun en estos momentos difíciles de contingencia permeo la corrupción, la insensibilidad de los funcionarios que se aprovecharon el dolor de los afectados por el sismo para engrosar sus cuentas bancarias en la tragedia.

Los edificios fracturados, aún permanecen de pie como un recordatorio de la peor noche que ha tenido Salina Cruz, esos edificios que representan un riesgo para la población pero que evidencias la falta de atención de la coordinación de Protección Civil para acordonar las áreas, como el que fuera la casa de los sacerdotes ubicada en barrio Juárez.

Una casa de cartón alberga a una familia que perdió su vivienda.

En la víspera del aniversario fatídico día, el ambiente es sombrío en Salina Cruz el sol se niega a salir en todo su esplendor y en los rostros de cientos de personas se dibuja el miedo porque las réplicas continúan. Van más de 20 mil sismos con intensidades de cuatro a cinco grados. El terremoto no sólo destruyó viviendas también destruyó la tranquilidad de los pobladores istmeños.

A un año del terremoto aún hay familias que viven a la intemperie o han buscado asilo con algún familiar ante la imposibilidad de poder reconstruir sus hogares porque el dinero que recibieron fue insuficiente.

Como es el caso de Socorro, empleada de un restaurante de la ciudad, que se quedó sin su casa, ella su hermana y sus cuatro sobrinos viven desde hace un año en una casa de cartón cubierta con una lona. A pesar que recibió el apoyo de 120 mil pesos aún no ha podido iniciar la obra porque está juntando el dinero para pagar la mano de obra.

Sentada entre los escombros de lo que fuera su vivienda la afligida mujer rememora esa noche del 7 de septiembre cuando la tierra se movía bajo sus pies y las paredes de su casa crujían amenazando con caerse en pedazos.

“Apenas salimos y vi como el piso de mi casita se hundía, para en la calle vi como el muro se derrumbaba, cuando pasó el temblor y entré a mi casa las lágrimas me traicionaron al ver la condición en que se encontraba la vivienda en la que pasé toda mi vida. Lo primero que dije fue Dios ahora que voy a hacer, donde voy a vivir”,  narra Socorro quien su mayor preocupación es darle un techo a sus sobrinos.

En este trance se percató que el apoyo no fue parejo, durante varios días estuvo buscando que le donaran una lona para cubrirse de la lluvia que después del terremoto cayó en el istmo.

“Nadie me ayudó, hasta que por mi patrona llegue a la Cruz Roja, fue allí donde me regalaron dos camitas, dos almohadas, una colchoneta, dos costales de despensas y la lona que tanto necesitaba así como mecate. Hoy mi agradecimiento infinito es para la Cruz Roja”, comentó.

En el patio, Socorro tiene apilados los block, varillas y demás materiales para la construcción de su casa, confía que con la bendición de Dios a más tardar a fin de año inicia la obra, “Dios me quitó la casa que me dejaron mis padres, pero no los recuerdos, ahora es tiempo de dejar atrás el pasado y ver por un mejor futuro, todo pasa por una razón y la mía es mejorar mi casa, sé que lo puedo hacer”, puntualizó.

RECUERDOS ENTERRADOS

Otra de las afectadas es la señora María Lourdes García Chiñas, su vivienda colapsó durante el sismo un año y medio de haber perdido a su esposo perdió su casa cuando una pared se vino abajo y cayó sobre la cama de donde levantó un segundo antes a su única hija Dahiana Gisel Villa García de apenas 16 años de edad.

“Me duele haber perdido mi casa, mis cosas, mis muebles, lo que con tanto sacrificio fuimos comprando mi esposo y yo, hoy no tengo nada, mis recuerdos quedaron enterrados, pero con trabajo estamos saliendo adelante”, comentó.

El terreno donde estaba edificada su casa luce abandonado, hierva crece entre los montículos de grava.

En esta tragedia otra de las afectadas fue la señora Edith Escobar Camacho ex presidenta municipal de Salina Cruz quien perdió la vivienda que habitó durante más de 40 años en la que vivió la etapa más hermosa de su vida a lado de su ya fallecido esposo e hijos.

El día del temblor lo que hice fue orar parada en el quicio de la puerta mientras mi casa era mecida por el sismo, todo estaba oscuro, recuerda, al tiempo que reconoce que es muy difícil volver a edificar, es un proceso que lleva tiempo, dijo.

DE LA MANO CON AMLO

El gobernador, Alejandro Murat dijo aquí que trabajará de la mano con el próximo presidente de la república, Andrés Manuel López Obrador para resarcir el daño que ha generado la tragedia del terremoto.

“El presidente electo ha señalado que quiere a Oaxaca y que está de lado de la gente nosotros vamos a ser aliados de él y vamos a acercarle la iformación para que pueda atender a todos nuestros paisanos y paisanas de manera más rápida”, destacó el mandatario estatal durante la entrega de la obra de reconstrucción del mercado Ignacio Zaragoza.

 

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