El limón Huamelula pueblo de adultos

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*La escuela unitaria se encuentra dividida por conflictos sindicales de la Sección 22

Soledad Vásquez Martínez

San Pedro Huamelula.- En medio de un conflicto político sindical y con divisionismo concluye el ciclo lectivo en la comunidad El Limón, agencia municipal de San Pedro Huamelula, que obligó a que tres de los nueve niños en edad escolar recibieran clases en un reducido cuarto en medio de carencias. Lo imperante era no perdieran clases.

Es de destacar que en esta comunidad sólo habitan nueve niños, el resto de la población son personas adultas, un alto porcentaje son adultos mayores. El 12 por ciento es analfabeta.

Uno de los ancianos del pueblo, don José explicó que El Limón es una comunidad de la que los jóvenes han emigrado en busca de mejores oportunidades de vida, es por eso que no hay niños, ya que forman sus hogares fuera de su tierra y ya no regresan.

Lamentó que por un problema sindical ahora el pueblo esté dividido y exista rencilla entre familiares por lo que espera que el gobierno estatal tome cartas en el asunto para solucionar el problema ya todos los niños estudien en la escuela, para que lo nueve pequeños que forman parte de la matricula convivan y estén unidos, para evitar que el encono se apodere de los corazones de los únicos niños de este pueblo.

El Limón, se ubica sobre la franja costera, es agencia municipal de San Pedro Huamelula, en ese lugar sólo tiene 93 habitantes conformadas en 30 familias.

EL CONFLICTO

El problema en la escuela unitaria inició cuando una de la maestra Angeluz Cabrera León alzó la voz para exigir que los niños no perdieran clases con los constantes paros que realiza la Sección 22 y que se las autoridades municipales invirtieran en el mejoramiento de la escuela rural.

Para evitar que el conflicto desencadenará la violencia, ya que se acusan que el presidente municipal, Víctor Aguilar Ricardez tiene las manos metidas en el problema, lo que ha trabado la solución.

Cabrera León indicó que se había tomado el acuerdo con los padres de familia que la escuela permanecería cerrada hasta que llegara una comisión del IEEPO pero violando el acuerdo un grupo de padres se apoderaron de la escuela.

Fue por eso que la maestra Angeluz decidió continuar dando clases en un cuarto prestado, allí en un espacio de 2 por 3 metros, tres pequeños de primer año de primaria reciben clases.

Ambic Emir Zárate de siete años, recibía su instrucción primaria en un cuarto donde la ventilación es escasa, el sudor que escurre por las tiernas caritas de los tres pequeños que reciben clases allí deja marcado surcos cafés, el polvo que se levanta del piso de tierra se convierte en lodo en sus mejillas. El ventilador pequeño es insuficiente para refrescar el cuarto carente de ventana.

Las carencias que existen en la improvisada escuela salta a la vista, en lugar de pizarrón tienen papel bond, pero eso sí tienen una maestra que les entrega su dedicación para hacerles ameno el aprendizaje.

“Quiero una escuela bonita, porque aquí se siente mucho calor, una escuela que tenga juegos porque aquí sólo nos divertimos trepando al árbol, pero nos regañan porque dicen que es peligroso” comentó el pequeño Emir.

La pobreza y la marginación en que viven estos pobladores golpea el rostro de los que llegan a El Limón, allí en ese pueblo que corre que podría desaparecer con el paso de los años porque no hay jóvenes.

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