Cómo afrontar el cambio climático desde la agricultura

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En esta entrega vamos a repasar lo que podemos hacer para reducir el impacto de uno de los sectores cruciales y donde tienen un gran impacto nuestro estilo de vida poco sostenible. Nos referimos a la agricultura.

Después de ver cómo podemos pasar a la acción desde el punto de vista del transporte y nuestra movilidad, y ahora vamos tratar el sector de la agricultura y la ganadería.

En un mundo globalizado y cambiante, estamos sujetos (y padecemos, en muchos casos) políticas agrarias y de desarrollo rural diseñadas en otras épocas, y que en el mejor de los casos ya han cumplido su cometido.

En este sentido, es necesario replantear y diseñar estas políticas y planes, a todos los niveles, para que se tengan en cuenta las medidas de mitigación y adaptación ante el cambio climático, en especial identificando las zonas especialmente vulnerables.

Consideramos importante la adhesión a la Iniciativa 4/1000: Suelos para la seguridad alimentaria y el clima, que tiene como objetivo asegurar que la agricultura juega su papel en el combate contra el cambio climático.

Con el crecimiento anual de un 4/1000 (4 por mil) en el carbono almacenado en el suelo se busca demostrar que incluso un pequeño incremento en el almacenamiento de carbono en los suelos (agrícolas, sobre todo prados y pastos, y también suelos forestales) es crucial para mejorar la fertilidad de los suelos y la producción agrícola, y contribuir así a conseguir el objetivo a largo plazo de limitar el incremento de la temperatura media global a un máximo de 1,5 o 2°C.

Otra medida es la apuesta por una producción totalmente agroecológica que sustituya el uso de fertilizantes derivados del petróleo por una fertilización orgánica basada en rotaciones de cultivo y abonos sostenibles, como pueden ser los basados en leguminosas, el compost de estiércol animal y restos vegetales.

Cultivo planeado según las criterios de la permacultura

En este sentido, las técnicas de control de hierbas adventicias (malas hierbas 🙂 deben estar basadas en rotación de cultivos y medios mecánicos lo que permite reducir el laboreo con maquinaria agrícola y el uso de plástico para acolchado.

Con respecto a la ganadería, la instauración de políticas de apoyo a la ganadería extensiva, especialmente la trashumante, contribuye a reducir la huella de carbono al hacer ésta menor un uso menos de combustibles fósiles.

Las últimas investigaciones muestran como las emisiones de metano de la ganadería extensiva son consustanciales al ecosistema, la ganadería extensiva no compite por tierras de labor y minimiza el uso de pienso, y, bien gestionada, podría contribuir a la fijación del carbono en el suelo.

También existe la posibilidad de implantar plantas de generación de biogás asociadas a granjas de animales destinadas principalmente a la autoproducción de electricidad para los distintos usos de las granjas

Actualmente existe la tecnología que hace viable este aprovechamiento para instalaciones ganaderas de diversos tamaños, sin embargo, no se suelen tener en cuenta de manera habitual en el diseño de sus equipamientos y estudios ambientales

Otro punto interesante es el relacionado con el fomento de los canales de cortos de comercialización, comercio de proximidad y la producción de Km 0, para reducir la distancia en el transporte de alimentos y mercancías.

Las energías renovables también contribuyen a la sostenibilidad de las actividades agrícolas mediante, por ejemplo, equipos de energía solar para el bombeo en sistemas de riego. Hoy en día existe la tecnología que permite el uso de energía solar fotovoltaica para el bombeo de agua, sin necesidad de conexión a la red eléctrica, que se amortizan en pocos años.

Las energías renovables, aliadas de la Agricultura Regenerativa

En el apartado de ecoeficiencia y reducción de emisiones perjudiciales en la maquinaria agrícola, nos parece interesante la incorporación (paulatina) del sistema AdBlue (o similares) para reducir las emisiones de los perjudiciales óxidos de nitrógeno (NOx).

También tiene un gran impacto ambiental el empleo masivo de plásticos en la agricultura. Además de reducir y racionalizar su uso, es necesario un plástico 100% biodegradable cuyo material no sea un derivado del petróleo en acolchados agrícolas, cubiertas de invernadero y materiales de riego.

El plástico convencional, e incluso el oxo-biodegradable, no constituye un material válido por ser derivado del petróleo y contener metales pesados en su composición. En su lugar, se debe utilizar plástico 100% biodegradable que, aun así, es necesario que se composte en condiciones controladas.

También es necesario incorporar parte de nuestra lucha en contra de los materiales de un solo uso. Se tienen que incorporar materiales de envasado reutilizables y compostables en la agroindustria. Se debe incentivar la venta de productos a granel, y evitar los adictivos envases de uno solo uso.

Actualmente se va implantando en el sector de las frutas y hortalizas la utilización de cajas de plástico resistente y reutilizables para el transporte de cajas con productos acondicionado

Además, se debe implantar en toda la industria agroalimentaria la política del #DesperdicioCero, por ejemplo, empleando envases de vidrio y las cajas reutilizables para transporte de fruta y verdura confeccionada a granel.

¡El sector primario es esencial y un excelente punto de partida para luchar contra el cambio climático!

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