Todos santos, tradición que nunca muere

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*En Salina Cruz las familias inician los preparativos para recibir la visita de sus difuntos

Soledad Vásquez Martínez/Alfredo Acevedo Petriz

Salina Cruz.–  El parque central luce colorido y aromático, los olores característicos de la flor de cempasúchil se mezcla con el aroma del chocolate, el anís del pan de muerto y las frutas que se exhiben en los puestos que se instalaron para la venta de los productos que se usan para elaborar los altares para la celebración de Todo santos.

La venta es lenta, la gente está cotizando precios buscando donde venden más barato, allí en su puesto con el ánimo un tanto decaído por la incertidumbre que le causa vislumbrar bajas ventas, doña Rosario pagó para que armaran su puesto en la parte este del parque.

Sentada en espera que lleguen los primeros clientes hace una oración a San Judas Tadeo, se encomienda al santo de los casos difíciles para pedirle buenas ventas.

Los comerciantes consideran que este año las ventas podrían disminuir a consecuencia del terremoto, ya que la gente que perdió su hogar o que su vivienda tuvo alguna afectación no tendrá ánimos para estas celebraciones. Pero además aun no hay clases en todas las escuelas.

“La verdad el panorama se ve difícil, todavía el año pasado en estas fechas ya había clientes porque en las escuelas hicieron concursos de altares, este año la mayoría de las escuelas no tienen clases”, lamentó la comerciante.

CELEBRACIÓN AUSTERA

Mientras los consumidores esperan que les alcance el dinero para poder comprar todo lo necesario, como lo marca la tradición, para poner sus altares.

Colocar un altar en Todo santos resulta un gasto fuerte para las familias, por lo que cada vez los altares son más sencillos, ello repercute en las ventas. Sobre todo porque se espera la escalada de precios con el aumento a la gasolina.

La comerciante comentó que la venta de  disfraces empieza con anticipación porque en muchas escuelas en los festejos que realizan los niños se disfrazan, de igual forma hay mucha gente que festeja el Halloween.

A pesar de la carestía, los consumidores dicen que van a hacer un pequeño altar para recibir a sus familiares que han partido al otro mundo, de esta manera celebrarán el Todosantos, una tradición que se niega a morir.

Los vientos frescos de finales de octubre complementan la atmósfera donde la nostalgia por nuestros seres amados  aumenta y la fe se reafirma  al  preparar el 1 y 2 de noviembre el  umbral que divide la vida y la muerte y recibir las almas de quienes no hemos dejado de querer.

Cada año en vísperas de la celebración del Día de Muertos en los mercados redescubrimos la belleza del amarillo y el rojo, los olores ocultos del pan y de los dulces, el color y aroma de las frutas. Especialmente en estas fechas la sensibilidad aumenta, quizá los sentidos  se agudizan al percibir la fragilidad de la vida misma.

El temor de perecer eternamente nos hace tener fe en la vida después de la muerte. Por eso en vísperas del 1 y 2 de noviembre en los mercados encontramos todo lo necesario para hacer de esos días un espacio de reconciliación entre el más allá y el dolor que aun sentimos por la partida eterna del ser querido.

El temor y la fe por  no perecer es la mezcla para crear la fiesta donde se une los espiritual con lo material, el marco del Día de Muertos es color, sabor, misticismo y tradición.

Salina Cruz es un puerto cosmopolita,  esa amalgama de nacionalidades y creencias se refleja en la venta de las mercancías. En el parque lo mismo convive la calavera y ataúd de azúcar, y la calabaza de Halloween, las máscaras y disfraces terroríficos  del Día de Brujas.

La mezcla intercultural hace que niños y adultos convivan alegremente en una fiesta de disfraces el 31 de octubre con el altar para recibir a los muertos como fondo.

ARMADO DEL ALTAR
Qué debe llevar una ofrenda?

-Imágenes de los difuntos

-Papel picado de colores que asemeja la tumba de los difuntos, se hacen pequeñas figuras de calaveritas.

-Sal. Elemento de purificación.

-Agua. Fuente de la vida, se ofrece a las ánimas para que mitiguen su sed después de su largo recorrido y para que fortalezcan su regreso. En algunas culturas, simboliza la pureza del alma.

-Veladoras. La flama que producen significa “la luz”, la fe, la esperanza. Es guía, con su flama titilante para que las ánimas puedan llegar a sus antiguos lugares y alumbrar el regreso a su morada.

-Calaveritas de azúcar, amaranto o chocolate. Las calaveras sirven de recuerdo del destino final de cada ser humano y, a la vez, de la aceptación de la muerte como inevitable y no del todo temible, pues es dulce. Las calaveras frecuentemente se regalan entre amigos y comúnmente llevan en el frente el nombre del que la recibe.

-Copal o incienso. Se utiliza para limpiar al lugar de los malos espíritus y así el alma pueda entrar a su casa sin ningún peligro.
-Flores. Adornan y aromatizan el lugar durante la estancia del ánima, la cual al marcharse se irá contenta.

-Flor de cempasúchil. La Flor de muertos, son el camino del color y olor que trazan las rutas a las ánimas para que en su trayecto no se pierdan.

-Pan de muerto. El tradicional pan no es precisamente una invención mexicana, los habitantes de la época colonial lo realizaron para tener un aperitivo que sirviera para recibir a los que visitaban la ofrenda de una familia. La cultura de México le adicionó el elemento de “Las Canillas”; las tiras de masa que están sobre el pan y con apariencia de huesos, que hacen alusión al “Dios de la Muerte”, llamado Mictlantecuhtli.

-Comida y bebida. Para agasajarlos cuando vienen, su comida preferida: mole, pan, tortillas, chile, dulces, entre otras predilecciones y licores, como el tequila, mezcal y aguardiente.

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