Cultivo de flor de muerto, tradición que no muere

0
782

Alfredo Acevedo Petriz

Salina Cruz.- Por tradición heredada de sus padres  y con la esperanza de obtener alguna ganancia Antonia Mejía Cortés cultiva la “flor de muertos y cresta de gallo”. Flores que por su colorido y fragancia aseguran guía el alma de los difuntos que cada 1 y 2 de noviembre tienen permiso de convivir con los vivos.

Antonia Mejía tiene la costumbre de sembrar maíz, y cada año siembra la cresta de gallo, cempasuchil y la flor de loto, las flores que pintan de guinda y amarillo los terrenos en Boca del Río, agencia municipal de Salina Cruz.

En Boca del Río el cultivo de las flores comienza desde el 12 de junio con la instalación del almacigo del cempasuchil, las mejores flores de la temporada pasada fueron escogidas para obtener buenas semillas que a finales de octubre se convierten  en coloridas y olorosas flores.

“Escoger las flores para semilla, plantarlas y sembrarlas en el terreno, cuidarlas durante un mes hasta que ‘peguen’, quitarles la mala yerba y que no les falte el agua, es el secreto para obtener una buena cosecha», asegura Antonia Mejía

Orgullosa se planta entre sus flores, la tierra es bondadosa para quienes la cultivan con ahínco. Antonia acaricia sus plantas que se  asemejan a un tapete colorido.  Algunas flores se doblan al sentir el viento, Antonia  siente pena al ver derribadas a las más grandes, “el viento de muertos” es implacable y dobla todo a su paso. Nada se resiste a las rachas que superan los 100 kilómetros por hora en la zona de Boca del Río.

“Apenas regamos el domingo y eso hace que la tierra esté floja. No hay otra opción más que esperar que no dure varios días. La flor amarilla se quema y la roja se reseca”, explicó.

DISMINUYE CULTIVO

Este vez contrario al año pasado hubo lluvia, casi en exceso para las plantas. En Boca del Río no sufren por el riego. Existen pozos poco profundos. El exceso de humedad afectó varios terrenos.

En general las familias que antes sembraban una hectárea esta vez solo sembraron 30 surcos (media hectárea) la mayoría tuvo temor que los pozos no tuvieran suficiente agua. Otros pensaron que la lluvia ácida provocada por la lluvia con residuos aceitosos del 14 de junio provocado por la contingencia que se vivió en la refinería dejaría envenenada la tierra.

Más bien la gente no tuvo dinero para sembrar, Dice Antonia Mejía, los precios para cultivar las flores son altos y las ganancias disminuyen. Por cada hectárea que siembren invierten en promedio cinco mil pesos. “Solo para arar surco, arrimar la tierra, la gasolina para regar día y noche en los primeros 15 días. Sin contar el trabajo de limpiar los surcos de yerba mala, de estar pendiente para que no entren los animales, de cuidar las plantas si hay mucha lluvia como este año”.

Es más el esfuerzo que se hace, “es más por tradición, por gusto de sembrar las flores que por las ganancias”. Antonia admite que por hectárea se obtiene al menos cinco mil pesos de ganancias. Dinero que no significa tanto tomando en cuenta que es el resultado de cuatro meses de arduo trabajo.

Antonia para obtener una ganancia extra prefiere vender sus flores en Salina Cruz. Espera empezar a cortar el día 30. “Esa es otra historia. El trabajo de corte.comienza a la 1 de la mañana y para el jornalero su día termina hasta que esté puesta la flor en el mercado”.

La mujer cuenta que hace unos 15 años Boca del Río todavía  era famosa por la siembra de algunas hortalizas y por su flor de muertos. El cultivo de las tradicionales flores está por desaparecer, “este año hubo compañeros que solo sembraron 15 surcos».

Son cuatro meses de inversión y trabajo para ganar poco. Se corre el riesgo este año por el terremoto que la gente compre menos. Esperamos que haya buen precio de lo contrario nadie tendrá deseos de sembrar el próximo año.

 

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here