Acaba la contaminación de Pemex con el turismo en Bahía La Ventosa

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Soledad Vásquez Martínez

Salina Cruz.- El legendario Faro de Cortés es mudo testigo del ocaso de lo que otrora fuera uno de los principales destinos turísticos del istmo, Bahía La Ventosa, lugar en el que llegó a vacacionar el presidente de la república Luis Echeverria, pero su declive inició al poco tiempo de la instalación de refinería Antonio Dovalí Jaime con su contaminación. Las aguas azules del océano  donde se bañaban los istmeños se volvieron turbia.

 

Palapas y restaurantes en ruinas es el panorama de lo que fuera este importante destino, la ausencia de visitantes los fue llevando a la quiebra por no tener dinero para reinvertir en sus negocios.

 

El señor Carlos Mendoza recuerda restaurantero nativo de este pequeño poblado recuerda que desde hace unos 30 años empezó el desplome turístico.

“Fueron muchos factores uno de los principales es la contaminación que provocaba Pemex con la refinería, todos pensábamos que era para bien pero ahora estamos viendo que no es así la contaminación nos ha perjudicado mucho”, comentó el anciano prestador de servicio.

Añadió que otros de los factores del desplome de La Ventosa es la falta de apoyo gubernamental que le dio más impulso de Bahía de Huatulco.

Falta infraestructura

El señor Marco Odón Ferral reconoció y lamentó que en La Ventosa no cuenten con la infraestructura necesaria para recibir a los visitantes, ha decaído mucho porque los palaperos que no han invertido en sus negocios. “Pero no tenemos dinero”, añadió.

El declive de este destino turístico ocurrió porque la gente dejó de visitar esa playa que hace más de 20 años era uno de los lugares más visitados.

“Antes el pueblo era visitado por los gringos, estaba en auge, pero la verdad lo dejamos caer”, reconoció.

Dueños de una palapa que se  ubica a la entrada de la agencia municipal y administradores de la legendaria posada “Rustrián”, Odón Ferral y su esposa recuerdan que durante el auge de este destino de playa se alojó en ese hotelito el entonces presidente de la república Luis Echeverria y su esposa.

“Recibíamos a gringos, japoneses e ingleses pero la apatía de los restauranteros y la contaminación que provocó Pemex al mar fueron las causas de que los visitantes se fueran alejando, aunado a que las autoridades municipales empezaron a darle más impulso a Las Salinas”.

Asegura que los fétidos provenientes de la refinería y del basurero municipal ahuyentaron al turismo y, poco a poco empezaron a decaer las palapas. Los dueños de los negocios ya no se arriesgaron a invertir y prefirieron cerrar, la falta de turismo quebrantó la economía de los prestadores de servicios.

El señor Marco Odón Ferral dijo que para impulsar este destino turístico hace falta un proyecto real  para beneficiar a los restaurantero, un proyecto que haga atractivo este lugar y recobre el auge de antaño.

Pemex culpable

Habitantes de Bahía La Ventosa se quejaron del derrame ocurrido tras el incendio en la casa de bombas de la refinería ya el fuerte olor que despedía el combustóleo que se esparció por la playa.

Los hombres dedicados a la pesca dijeron que la contaminación afectará a la producción de peces, pero lo que más les preocupa es la contaminación al banco de ostiones ya que están en veda y temen que la producción muera. La venta de ostiones es lo que mantiene la actividad en esa comunidad.

Cabe destacar que en la Ventosa el producto que más se vende son los ostiones, “ese producto es lo que le da vida al pueblo, porque si no  hay ostiones la gente se va”, expuso el señor Ferral Hernández.

Los dueños de las palapas y las personas que se dedican a la venta de ostiones a orillas de la carretera dijeron que exigirán a Pemex que resarza el daño ocasionado por la contaminación porque el derrame impactará en la economía de la población.

“Pemex es culpable de ecosidio, aquí vivimos de la pesca y de la venta de ostiones y si el producto está contaminado ya nadie lo va a querer consumir”, dijo la prestadora de servicio, Elvira Castillejos.

Bahía La Ventosa no sólo ha sido víctima de Pemex por la refinería, también por las escolleras que han construido en el puerto ya que desvía la corriente y las olas golpean con mayor fuerza en lo que era una hermosa bahía.

El mar se ha metido a la playa, las olas han derrumbado restaurantes, dejando en la ruina a las personas que perdieron su patrimonio.

A su avanzada edad el señor Carlos Mendoza espera poder llegar a ver el resurgimiento como el ave fénix de este destino de playa, que el gobierno estatal y federal volteen a ver bahía La Ventosa, que no sólo cuando ocurran desastres como la contaminación más reciente sino que genere inversión.

Por ahora las pérdidas son incalculables ya que los negocios, palapas, restaurantes la mayoría se encuentran cerrados, algunos prestadores de servicio se aventuran a abrir sus negocios con la esperanza que llegue un cliente, aunque sea por un refresco o una cerveza, porque de la venta de comida nada.

 

 

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