Triunfa 60 minutos de Marco Petriz

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*El talento del dramaturgo tehuano es reconocido por la prensa nacional 

Alfredo Acevedo Petriz

Salina Cruz.– El único espacio donde se vive y palpa la realidad propia del ser humano en Tehuantepec,  y todo el estado, bajó el telón al concluir la temporada de la puesta en escena de 60 minutos, del dramaturgo Marco Petriz.

La conocida Casa de Ensayo, del Grupo Teatral Tehuantepec, al igual que los últimos años logró el aforo completo en cada una de las presentaciones, que culminó el fin de junio, de la obra 60 minutos. Los antiguos muros de la Casa de Ensayo alberga, en cada nueva temporada y obra nueva, a cientos de ciudadanos, lo que demuestra que el teatro fresco, real y sin actuaciones fingidas, que ofrece Marco Petriz, consigue despertar el interés entre jóvenes y adultos.

El elenco conformado por jóvenes actores, apoyados por la experiencia de Gabriela Martínez, dirigidos tenazmente por Marco Petriz, despertaron el interés de la prensa nacional especializada.

Juan Hernández en el suplemento cultural Confabulario de El Universal, escribió refiriéndose a Marco Petriz: 60 Minutos, su más reciente creación, actúan su actriz fetiche y compañera de vida Gabriela Martínez (beneficiaria del Programa creadores Escénicos del Fonca); Azucena Desale, una jovencita tehuana cincelada por Petriz para convertirla en joya de la escena contemporánea, así como Hugo Ramírez, quien sobresale por el dominio de su cuerpo, con una flexibilidad que le permite transitar de estados emocionales, síquicos y orgánicos.

La historia de la obra es la de un secuestro, dicho de manera fácil; pero con el teatro de Marco Petriz nada es simple. La anécdota es apenas un punto de partida para indagar sobre el espacio, el tiempo y las motivaciones humanas que, finalmente, conducen a esa visión violenta y trágica de la realidad, de la que el espectador participa (de manera consciente o inconsciente).

El montaje se lleva a cabo en una casa de Tehuantepec, que han llamado “Casa de ensayos”. El espacio físico es intervenido con la pintura escénica (gris neutro y lloroso) y una iluminación minimalista concebidas por Jorge Lemus.

El diseño especial busca la neutralidad, evitar referencias específicas a un lugar y tiempo (una transgresión que Petriz hace a su propio discurso, al hacer a un lado el costumbrismo del lenguaje coloquial y la vestimenta, para buscar en esta propuesta la esencialidad del arte teatral).

En 60 Minutos no hay espacio para el maniqueísmo ni las lecciones morales. Hay una proyección de una realidad trágica, terrible y violenta. No encontramos personajes buenos o malos, pero sí una búsqueda del origen de la maldad, que nos conduce a un dilema moral personal.

Cada puesta en escena, desde aquella Llorona que sorprendió en la Muestra Nacional de Teatro, realizada en Monterrey en 1993, hasta En la sombra del viento, Oscura ventana, Curandero de dios, La casa de enfrente, El cuarto del fondo, La familia y Otro día de fiesta —entre otras—, le ha dado al creador tehuano un lugar esencial en la historia del teatro mexicano contemporáneo.

Por esas razones consagradas no en balde Braulio Peralta, critico reconocido del Grupo Milenio, asegura que Marco Petriz es mejor que cualquier dramaturgo que vive en la Ciudad de México y “consienten”. Por las obras que tocan el alma, exige que Marco Petriz y su Grupo Teatral Tehuantepec, ocupe un lugar central en el teatro mexicano.

El director de teatro Marco Petriz junto con su equipo de artistas que han triunfado en México y el extranjero poniendo en alto el nombre de su tierra natal, su querido Tehuantepec.

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